
Un mejor entendimiento de la geografía del desarrollo puede conducir a una ayuda más eficaz del mismo. Este Informe aboga por distintas estrategias para los países africanos sin litorales y sus economías costeras pobres en recursos. Los primeros tienen las desventajas naturales asociadas con la geografía y una gran distancia al mercado, lo que reduce su crecimiento potencial hasta en medio punto porcentual por año. Pero lo inusual en África es que a los países costeros pobres en recursos no les haya ido bien. Estos son los tipos de países que actúan como motores de crecimiento en otras regiones mundiales. Los polos de crecimiento de África son débiles todavía. En el presente Informe se argumenta, exagerando un poco, que las estrategias de desarrollo para las zonas avanzadas deberían ser de invertir en lugares y para las zonas retrasadas invertir en la gente. Visto con el lente de la geografía económica, el empuje de la ayuda para el desarrollo de África que se ha enfocado en educación, salud y otra infraestructura social a fines de los años noventa parece correcto para los países retrasados y sin litorales. Pero esta asistencia parece enfocarse en prioridades erradas para los países costeros que necesitan infraestructura física y mejor integración con los mercados mundiales. Un mejor contrato entre los donantes y los países sería diferenciar los enfoques según los países dependiendo de su acceso potencial al mercado. Este Informe propone un enfoque a la medida, que dispondría los derechos y responsabilidades de los países según el potencial de su papel regional. Para cada una de las regiones de África subsahariana, el contrato incluiría obligaciones y acciones específicas que estimulen el desarrollo regional. Los gobiernos de África oriental, occidental y central se comprometerían a lo siguiente: Establecer “zonas económicas regionales” que ligarían los intereses económicos de los países avanzados y retrasados en las vecindades regionales de África estrechamente y ofrecerían un marco para la provisión de bienes públicos regionales. Procurar encontrar movimientos más libres para el trabajo, el capital, los bienes y servicios dentro de estas zonas. Mantener y proteger las rutas de acceso entre los países sin litorales y los puntos de venta para el comercio.
La estrategia combinaría la cooperación institucional, inversión en infraestructura regional e intervenciones coordinadas que puedan requerir renunciar a algunos atributos obtenidos difícilmente y celosamente guardados de soberanía nacional. A cambio de estas acciones los socios bilaterales y multilaterales para el desarrollo se comprometerían a lo siguiente: Un gran aumento de la ayuda financiera internacional para mejores servicios sociales y otra infraestructura de apoyo de vida dirigida a elevar los niveles de vida y crear capital humano transportable en los países retrasados. Mayor apoyo financiero para la infraestructura de sostén del crecimiento, inclusive puertos, enlaces de transporte y tecnologías de información y comunicaciones, en los países costeros, como también infraestructura de corredores para unir los mercados costeros y del interior. Acceso preferencial a las exportaciones de África subsahariana, con reglas de origen liberadas que estimulen las cadenas de suministro regionales.
Ya se ha encaminado el movimiento en esta dirección. En 2007, el gobierno del Reino Unido, a través de su Department for International Development, asignó la cantidad de US$1.400 millones para la década siguiente a los esfuerzos de los gobiernos de Burundi, Kenia, Rwanda, Tanzanía y Uganda y para revitalizar la East African Economic Community. La Comisión Europea está adoptando también un enfoque regional con sus acuerdos de asociación económica, pero todos los donantes podrían adoptar enfoques más audaces. La experiencia de Europa después de la Segunda Guerra Mundial ilustra cómo la determinación nacional de darle prioridad a la reconstrucción emparejada con la ayuda internacional puede producir buenos rendimientos. La integración regional en Europa, enfrentando muchos obstáculos, no marchó con suavidad inicialmente. Pero estimulada con los estrictos términos de cooperación del Plan Marshall, un proceso de integración que habría parecido imposible una generación antes, creó el mayor mercado común para el capital, el trabajo y las ideas que existe hoy. Fuente: Equipo del IDM 2009. |