El 20% de los pobres nacidos en el nordeste de Brasil –una de las zonas menos desarrolladas del paÃs- viven en el próspero sudeste. Un gran cambio demográfico de aldeas a pueblos y ciudades ocurrió en los años setenta, y de pueblos a ciudades en los noventa. Los economistas han argumentado por mucho tiempo que el motivo de las decisiones sobre migración es la posibilidad de obtener mayores salarios. Pero en vista de que muchos emigrantes no encuentran trabajo después de migrar, esta atracción puede ser irracional. Algunos gobiernos de los paÃses en desarrollo piensan que en lugar de agregar valor a la economÃa en su nueva vecindad, los emigrantes le restan valor al empeorar los problemas de habitabilidad. Esta creencia ha producido impedimentos que van desde desincentivos hasta regulaciones draconianas para limitar el movimiento de las personas. La reciente evidencia empÃrica de cuatro décadas de datos de censos de Brasil muestra algo distinto. Los hombres en edad laboral migraron no solo en busca de mejores trabajos sino también con el fin de tener mejor acceso a servicios públicos básicos tales como suministro de agua, electricidad y servicios de salud. Los resultados de los modelos de comportamiento migratorio que se centran solo en el deseo del emigrante por mejor trabajo pueden estar sesgados porque los lugares con mejores servicios públicos ofrecen también mejores oportunidades de trabajo. A las empresas les gusta ubicarse donde a los trabajadores les gustarÃa vivir. Al ignorar la importancia de los servicios públicos, algunos estimados econométricos pueden sobrestimar la disposición del emigrante de trasladarse como respuesta a la diferencia salarial. A fin de determinar qué tan importantes son los servicios públicos, se combinó un rico conjunto de datos sobre servicios públicos a nivel municipal con los registros individuales del censo de Brasil para evaluar la importancia relativa de las diferencias salariales y los servicios públicos en las decisiones de traslado de los emigrantes. Como era de preverse, las diferencias salariales son el factor principal que influye en las decisiones de migración. Para los de mejores condiciones, los servicios públicos no son importantes en la decisión de traslado. Pero para los pobres, las diferencias en el acceso a los servicios públicos básicos son importantes. De hecho, los emigrantes pobres están dispuestos a aceptar menores salarios con el fin de tener acceso a los servicios públicos. Un trabajador de salario mÃnimo en Brasil que gana R$7 por hora (unos US$2,30 en febrero de 2008) estaba dispuesto a pagar R$400 al año por tener acceso a mejores servicios de salud, R$87 por mejor suministro de agua potable y R$42 por electricidad. Los emigrantes pobres son racionales. Para las polÃticas públicas la respuesta usual a las peores condiciones de desempleo en las ciudades ha sido restringir la entrada a los recién llegados. Pero la evidencia de Brasil muestra que el acceso a los servicios públicos también motiva la migración. Mejores servicios públicos básicos en zonas retrasadas alentarÃan a las personas a migrar por razones que agregan más economÃas de aglomeración en las zonas avanzadas y ejercen menos presión sobre sus gobiernos para acomodar grandes números de emigrantes. Fuentes: contribuciones de Somik Lall y Christofer Timmins.  |
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