
Mil millones de habitantes de zonas de tugurios en las ciudades del mundo en desarrollo, mil millones de personas en las zonas retrasadas y frágiles de los paÃses, mil millones de personas en el nivel más bajo de la jerarquÃa mundial de naciones: estas poblaciones superpuestas plantean hoy los mayores desafÃos para el desarrollo. Aunque aparentemente inconexas, comparten una caracterÃstica fundamental: en diferentes escalas geográficas, son la manifestación más visible de la importancia de la geografÃa económica para el desarrollo. La preocupación por estos 3 mil millones de personas, vistas en conjunto, lleva algunas veces a proponer un crecimiento económico más espacialmente equilibrado. Por ejemplo, se mantiene que el crecimiento de las ciudades debe controlarse, que las diferencias de riqueza entre el campo y la ciudad deben reducirse rápidamente, que las zonas y provincias retrasadas alejadas de los mercados nacionales y mundiales deben respaldarse con programas de desarrollo territorial que ofrezcan empleos a las personas que viven en ellas y, finalmente, que las crecientes diferencias entre el mundo desarrollado y en desarrollo deben resolverse mediante intervenciones para proteger a las empresas de los paÃses en desarrollo hasta que estén dispuestas a competir. El mensaje del Informe sobre el desarrollo mundial 2009 es diferente: el crecimiento económico tiende a ser desequilibrado geográficamente. Los esfuerzos por difundirlo prematuramente pondrán en peligro el progreso. Dos siglos de desarrollo económico revelan que las disparidades espaciales de ingreso y producción son inevitables. Una generación de investigación económica revela que no hay ninguna razón válida para esperar que el crecimiento económico se extienda uniformemente en el espacio. Lo ocurrido en los paÃses con una experiencia positiva de desarrollo revela que la producción se concentra cada vez más espacialmente. Las naciones con mejores resultados instauran polÃticas que promueven niveles de vida básicos espacialmente más uniformes. La producción económica se concentra, mientras que los niveles de vida convergen.
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