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Crisis económicas afectan gravemente a los niños

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  • Crisis financiera mundial podría haber causado unas 50.000 muertes infantiles en África al sur del Sahara durante 2009.
  • Es más probable que mueran bebés niñas cuando países pobres enfrentan conmociones económicas.
  • Programas de nutrición dirigidos a necesidades de niños pequeños pueden brindar beneficios para toda la vida.

1 de abril de 2010—Las crisis económicas afectan gravemente a los niños, una población que ya enfrenta grandes riesgos en los países de ingreso bajo.

En África al sur del Sahara murieron el año pasado unos 50.000 infantes, casi todos ellos niñas, según los economistas del Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo del Banco Mundial, debido probablemente a la crisis financiera que comenzó en los EE. UU. Esto empeora la lucha de la región contra la mortalidad infantil: 3 millones mueren cada año antes de su primer cumpleaños.

Además, los niños de países pobres —en su mayoría de África y partes de Asia— están expuestos al riesgo de sequías, reducción de las exportaciones y otros reveses económicos. A menudo abandonan la escuela o pierden acceso a cuidados de salud, según revelan los documentos del mencionado grupo, en los que se analiza el impacto de las crisis económicas.

Esta situación, a su vez, colocará a estos niños en desventaja aún mucho después de terminados los episodios recesivos, según los economistas que estudian las crisis del pasado. Esto sucede porque los infantes que sufren de desnutrición –especialmente desde la concepción hasta los 2 años de edad— serán de menor estatura al alcanzar la edad adulta, menos educados y ganarán ingresos más bajos durante su vida.

"El producto interno bruto (PIB) se reduce un año y eventualmente se recupera”, dice Harold Alderman, economista que estudió crisis anteriores en países como Tanzanía y Zimbabwe. "No es probable que un niño pequeño con desnutrición se recobre. No es probable que un niño que abandona la escuela regrese a ella".

Lecciones para las autoridades

La investigación brindó lecciones valiosas para las autoridades, las organizaciones de ayuda y otras que tratan de resolver situaciones de emergencias económicas, terremotos y otras catástrofes. El Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo calculó recientemente que la extrema pobreza en los países en desarrollo está disminuyendo de manera intermitente, esperándose un total de 920 millones de personas en esta condición para 2015, comparado con los 1.400 millones de 2005. Sin embargo, el aumento de los precios de los alimentos y combustibles desde 2005, junto con la crisis financiera mundial posterior, hundió en la pobreza a más millones probablemente que los que se habrían registrado sin dicha crisis. Las Naciones Unidas (ONU), con el propósito de reducir a la mitad la proporción de población que vive en extrema pobreza desde 1990 hasta 2015, convocarán a una cumbre mundial en septiembre para tratar este tema.

"Para los hogares pobres es importante asegurar la alimentación y los servicios básicos de salud, porque es sabido que las crisis pueden afectar el bienestar de los niños en el largo plazo", señala Jed Friedman, economista que estudió el impacto de las crisis económicas en regiones como Indonesia y África.

De hecho, los pequeños mueren durante las crisis económicas porque las familias, frente a la disminución de ingresos, tienden a gastar menos en alimentos, especialmente en los más saludables, explica Friedman. Los padres y otros encargados también dejarán probablemente de llevarlos al médico cuando estén enfermos para evitar el gasto. Además, algunos países experimentarán un deterioro en su sistema público de salud, lo que dificultará la atención de los pacientes.

Es más factible que mueran bebés niñas durante las crisis económicas, un fenómeno que se observa en muchos países en desarrollo, incluidos los de África al sur del Sahara y otras regiones no caracterizadas por preferir a los varones, descubrieron Friedman y sus colegas.

"No es probable que este patrón tenga una explicación biológica”, dice Norbert Schady, economista que estudió exhaustivamente el impacto de las crisis económicas. "Las niñas son en general más resistentes que los varones y no hay cambios importantes en la proporción de nacimientos de uno y otro sexo durante las crisis. Más bien pareciera que las familias realizan mayores esfuerzos por proteger a los varones que a las niñas en tiempos de desesperación económica”.

Crisis afectan a los países de manera diferente

Los países de ingreso bajo no son seguramente los únicos afectados por las crisis económicas mundiales. Pero en los países ricos y de ingreso mediano que tienen más recursos para absorber los impactos y la mayoría de las recesiones —excepto las que afectan al menos al 15% de la economía general de un país— no aumenta a menudo la cantidad de muertes infantiles, señala Schady.

De hecho, en los EE. UU., la salud y educación de los niños mejoran durante las recesiones. Esto se debe a que los ciudadanos de este país, debiendo hacer frente a altas tasas de desempleo, sienten la necesidad de aumentar la educación. También podrán pasar más tiempo con sus hijos y reducir gastos en productos como las bebidas alcohólicas.

En los países de ingreso mediano el cuadro es mixto. La mayor parte de los países de América Latina, como México y Perú, suele tener un descenso en la salud de los niños pero aumenta la matrícula escolar durante las crisis económicas. Esto puede deberse a que al reducirse la paga por el trabajo infantil, la educación se vuelve más atractiva, dicen los investigadores. Durante una crisis económica a fines de la década de 1980, los ingresos más bajos en los hogares y el colapso del gasto en salud pública de Perú tuvieron como consecuencia una tasa más elevada de mortalidad infantil, que resultó en más de 17.000 muertes adicionales.

Los descensos económicos parecen castigar con más fuerza aún a los niños de los países pobres y, según los investigadores, el impacto puede durar toda la vida. En Zimbabwe, por ejemplo, la estatura que habían alcanzado los niños en su primera infancia, determinó sus logros después de la guerra civil y la sequía, de acuerdo al estudio de Alderman y sus colegas. Aquellos cuyo crecimiento se había detenido debido a la desnutrición antes de cumplir 5 años de edad, tendieron a ser más bajos cuando eran adultos jóvenes y a recibir menos educación.

Las autoridades pueden y deben atender las necesidades de los niños durante y después de las crisis económicas, dicen los investigadores. "Hay cosas que pueden hacer los Gobiernos para ayudar a proteger del impacto a los hijos de familias pobres", declara Martin Ravallion, director del Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo. "Los incentivos en efectivo, por ejemplo, pueden brindar un grado de protección, particularmente si se otorgan con la condición de que los padres se ocupen de la salud y nutrición de sus hijos. La clave es diseñar programas que se adapten a las circunstancias del país y las mejoren en base a evaluaciones, concluye el investigador.




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