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Conclusiones clave de investigación del Banco Mundial sobre comercio en 2009

Available in: Français, English
  • Rápido desenlace de la Ronda de Doha frenaría proteccionismo.
  • Investigación arroja luz sobre conciliación entre cambio climático y políticas comerciales.
  • Notorio aumento durante crisis del uso de “remedios” comerciales para restringir importaciones.
  • Crisis eleva costos del comercio y la ayuda se vuelve más urgente que nunca.
  • Políticas de promoción de exportaciones deben diseñarse con sumo cuidado.

4 de diciembre de 2009– El comercio mundial parece haber logrado una recuperación moderada, luego de sufrir en 2009 una contracción histórica de aproximadamente el 12,5% con respecto a 2008, según las más recientes perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La entidad proyecta asimismo que el sector crecerá en un 6% en 2010.

No obstante, el comercio, que subió vertiginosamente durante el boom de la economía, continúa bajando y a niveles inferiores a los que precedieron la recesión. Esta semana, los ministros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) acordaron en Ginebra que el rápido desenlace de las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha –que comenzaron en Qatar en 2001– ayudaría a la recuperación económica mundial y a la disminución de la pobreza en los países en desarrollo.

Bernard Hoekman, Will Martin y Aaditya Mattoo del Banco Mundial en un documento de trabajo i señalaron, a principios de este mes, que esta ronda debe finalizarse no sólo porque producirá una liberalización drástica sino porque garantizará el acceso a los mercados.

Esto reforzaría, simbólica y sustancialmente, el valioso rol de la OMC en el freno del proteccionismo durante la crisis actual. Doha también abriría nuevos mercados, por ejemplo las tarifas sobre las exportaciones de zapatillas deportivas de Bangladesh a Estados Unidos caerían del 32% al 6%, resultando en un aumento del ingreso real mundial de hasta US$160.000 millones, según estimaciones.

Además, un acuerdo daría lugar a la cooperación multilateral en cuestiones cruciales más allá de la agenda estipulada, como medidas comerciales relacionadas con la mitigación del cambio climático, según lo han planteado algunos ministros en Ginebra. Esto es muy relevante en vista de las actuales negociaciones sobre dicho tema en Copenhague.

Otra investigación del Banco Mundial esclarece aspectos clave de la recuperación mundial y sobre la intersección del comercio con otras materias económicas apremiantes. Lo que sigue es una selección de conclusiones y tendencias sobre el cambio climático y las políticas comerciales, el crecimiento y la promoción de las exportaciones y el proteccionismo.

Conciliación entre cambio climático y comercio

Al mismo tiempo que la presión para limitar las emisiones de carbono y financiar la adaptación y mitigación se ponen en marcha en Copenhague, varias importantes cuestiones comerciales están emergiendo. De hecho, crece la preocupación por el probable impacto de los aranceles fronterizos relacionados con el carbono y su diseño más óptimo.

Si los países disminuyen las emisiones en diferentes cantidades, los precios del carbono variarán también. Aquellos con los costos más altos pueden buscar imponer tarifas aduaneras adicionales sobre las importaciones de aquellos con los precios más bajos para ayudar a las empresas nacionales a permanecer competitivas y a reducir “la fuga” de emisiones de carbono a través del aumento de la producción donde éste es barato.

En un nuevo documento de trabajo i, Aaditya Mattoo, Arvind Subramanian (del Instituto Peterson), Dominique van der Mensbrugghe y Jianwu He confirman que las reducciones de emisiones de los países ricos tendrán efectos mínimos de fuga de carbono. Sin embargo, las producciones y exportaciones de las grandes industrias pueden decaer y crear así una necesidad de proteccionismo.

El impacto de las tarifas aduaneras sobre el comercio es drásticamente diferente si se basan en el contenido de carbono de las importaciones antes que en el contenido de carbono de la producción interna. Los autores concluyen que, en el primer caso, cuando se aplica a las importaciones de todas las mercancías, se enfocarían en las preocupaciones de competitividad y medio ambiente de los países ricos, pero tendrían graves consecuencias para los socios comerciales. Las exportaciones industriales de China caerían en un 20% y las de todos los países en desarrollo, en un 8%.

No obstante, el ajuste de la tarifa fronteriza basada en el contenido de carbono en la producción interna podría ocasionar menos perjuicios serios. Esto se debe a que la producción local en los países desarrollados tiene contenido de carbono más bajo que en los países en desarrollo, y las tarifas aduaneras sobre las importaciones resultarían más bajas. Es de vital importancia observar, sin embargo, que el mejor resultado de una perspectiva comercial de los países en desarrollo es no tener tarifas aduaneras.

“Remedios” comerciales durante la crisis

La mayoría de los principales países miembro de la OMC responde a llamados para protección adicional de las importaciones recurriendo a una serie de instrumentos para “remediar” el comercio, entre ellos políticas de antidumping, de salvaguardias y antisubsidios.

En un documento de trabajo i de septiembre de 2009, Chad Bown examinó nueva información de la Base de Datos Mundial Antidumping i –patrocinada por el Banco Mundial– para rastrear el empleo de estos “remedios” durante la crisis y encontró un notorio aumento en el uso de ellos por parte de los miembros de la OMC entre 2008 y principios de 2009. Observó que esta situación está afectando cada vez más al comercio “Sur-Sur” entre los países en desarrollo, especialmente en las exportaciones desde China.

No obstante, el valor conjunto de las importaciones del Grupo de los Veinte (G-20) que fueron afectadas por restricciones de las importaciones durante este período, es pequeño –menos del 0,45% del total de las importaciones de dichas economías. Aún así, el análisis de Bown muestra una serie de maneras en las cuales el uso de dichos remedios, en el contexto de la crisis mundial, puede distorsionar el bienestar de la actividad económica. Sus conclusiones dieron lugar a una nota de política de comercio i (pdf) en octubre de 2009.

Crisis y costo del comercio

A medida que la crisis económica mundial agrava los costos del comercio a través de mecanismos, tales como el valor más alto de la financiación del mismo y la proliferación de las políticas que lo distorsionan, el “precio” de no promulgar las reformas de facilitación comercial ha aumentado significativamente.

Es más, la investigación demuestra que las acciones para facilitar el comercio –tales como la inversión en la infraestructura del sector o los pasos rápidos “detrás de la frontera” como por ejemplo, la armonización de los estándares y la eliminación de barreras al intercambio comercial– pueden jugar un papel crucial en la reducción de los costos del comercio.

Simeon Djankov, Caroline Freund y Cong S. Pham concluyeron en 2008 que el retraso de un día adicional en mover las mercaderías desde la fábrica de origen y ponerlas en el barco para ser transportadas reduce el comercio por lo menos en un 1%. Celine Carrere, Jaime De Melo y John S. Wilson señalaron en 2009 que la distancia hacia los mercados sigue siendo una barrera importante para los países pobres. Un artículo anterior describe porqué los costos del comercio son importantes para África al sur de Sahara.

Es evidente que los gobiernos necesitan más ayuda para llevar a cabo la reforma de facilitación del comercio. Un nuevo documento de trabajo de Matthias Helbe, Catherine Mann y John S. Wilson demuestra que un aumento del 10% en ese respaldo –concentrado sólo en la reforma reguladora– se traduce en un aumento de US$8.000 millones en el comercio mundial. La tasa de retorno de cada dólar de este tipo de ayuda es aproximadamente de US$700 en comercio adicional.

Diseño de políticas para promover exportaciones

Es ampliamente sabido que las empresas exportadoras, en cualquier parte, son considerablemente más grandes, productivas y con una gran concentración de capital y pagan mejores salarios que aquellas que no lo son. Ana M. Fernandes y Alberto Isgut también encuentran evidencia -de un estudio i (pdf) de empresas industriales de Colombia- que las empresas se hacen más productivas como consecuencia de la participación en los mercados de exportación.

“El aprendizaje por medio de la exportación” tiende a tener fuertes beneficios sobre el total de la productividad, según concluyen los autores. Los resultados demuestran que los efectos de dicho aprendizaje no se observan en las empresas que discontinúan las exportaciones y se reducen para aquellas que ya tienen experiencia exportadora. Así que las políticas de promoción se deben diseñar con mucho cuidado y se necesita más investigación sobre la conexión entre dichas políticas y los efectos resultantes del aprendizaje.

En investigaciones relacionadas i, Daniel Lederman, Marcelo Olarreaga y Lucy Payton analizaron los resultados de los servicios proporcionados por los Organismos para la Promoción de las Exportaciones (OPE) en todo el mundo, basados en nuevos datos de encuestas. Éstos en promedio tienen un fuerte impacto sobre las exportaciones y la evidencia resalta la importancia de estos organismos en la superación de las barreras de acceso al mercado externo y en la solución de problemas de información asimétrica vinculados con las exportaciones de productos diferenciados.

Este estudio además ofrece ideas valiosas sobre qué tipo de actividades y diseños institucionales funcionan mejor y que las asociaciones público-privadas parecen ser bastante efectivas. La información también insinúa que existe una fuerte reducción del rendimiento de los gastos de promoción de las exportaciones, sugiriendo que según lo que concierne a los OPE, lo pequeño es mejor.

Para más información relacionada con investigaciones del Banco Mundial sobre el comercio, visite: http://econ.worldbank.org/programs/trade i.




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