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Cómo devolver la vida a los bancos: Preguntas y respuestas con Asli Demirguc-Kunt

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18 de febrero de 2009— Los problemas actuales de los grandes bancos internacionales en los Estados Unidos y Europa están incentivando el replanteo de las normativas de los sistemas bancarios tanto en los países ricos como en los mercados emergentes.  

Asli Demirguc-Kunt, director superior de Investigaciones, Finanzas y Sector Privado del Grupo de investigaciones sobre desarrollo, Banco Mundial, ofrece sus ideas acerca de algunas de las cuestiones más apremiantes de estos días.

P: Cuando ocurre una crisis financiera como la actual, ¿qué es lo primero que se debe hacer?

ADK: Lo primero que se debe hacer es contener la crisis y restaurar rápidamente la confianza. En la etapa de contención, los bancos centrales deben prestar dinero rápidamente para evitar la crisis de liquidez que socavaría a las instituciones más sólidas.

Sin embargo, no deben descartarse los objetivos a largo plazo, porque el modo en que se resuelven las crisis influye en la frecuencia y profundidad de las crisis futuras.

Si las instituciones perciben que pueden contar con que serán rescatadas en las crisis, estarán más predispuestas a arriesgarse a la insolvencia en el futuro, creando lo que se conoce como riesgo moral.

Las investigaciones sugieren que proveer liquidez y garantías totales en forma indiscriminada e ilimitada durante las crisis rara vez acelera la recuperación. Por el contrario, provoca una mayor pérdida de producción y aumenta los costos fiscales finales del rescate.

Esto se debe presumiblemente a que tales políticas desvían la atención del problema real y retardan la sana reestructuración y salidas que se requieren.
  
De modo que resulta importante para los gobiernos poder distinguir entre los bancos muy insolventes y aquellos que son lo bastante solventes como para ser salvados. Tal como hemos visto, los problemas de información pueden tornar muy difícil la distinción.

Es por esto que los reguladores deben identificar y remediar de antemano las lagunas informativas, reconocer la reducción de la transparencia que a menudo viene acompañada de ingeniería financiera y arbitraje regulatorio, y cortar los problemas de raíz demandando mejoras.

También ayuda estar preparado para la crisis. Las autoridades deben establecer y testear con regularidad un plan de referencia bien promocionado para enfrentar la crisis, es decir, jugar juegos de guerra.

P: ¿Cómo resolvemos el problema realmente? ¿Qué pueden hacer los gobiernos para fomentar la recuperación del sistema bancario?

ADK: Una vez que la crisis está contenida, lo más importante es manejar la subcapitalización y las insolvencias extendidas. Los bancos necesitan recapitalizarse para que comience el proceso de recuperación.

Como hemos visto, este proceso puede dejar a los gobiernos como dueños o curadores temporarios. Esta intervención del gobierno debe, sin embargo, proteger los intereses de los contribuyentes, imponer las pérdidas a las partes responsables, y usar al sector privado para identificar a ganadores y perdedores, insistiendo, por ejemplo, en que una parte del nuevo capital provenga de dicho sector privado.

Cualquier plan que compre malos activos de instituciones financieras con problemas, o que recapitalice sin extraer algún reembolso de las instituciones, equivale a transferir de los contribuyentes a los accionistas, y esto vuelve a socavar la disciplina del mercado.

De las crisis del pasado aprendimos que los gobiernos no son buenos banqueros, de manera que cualquier plan de reestructuración viable requiere diseñar un plan de salida para el sector público. Lo ideal sería que después de la etapa de resolución, los bancos estén bien capitalizados y otra vez en manos privadas.

P: Escuchamos a menudo acerca de congelamiento de créditos. ¿Qué se puede hacer para que los bancos vuelvan a prestar?

ADK: Lo primero es, por supuesto, asegurarse que los bancos estén bien capitalizados, lo que sentaría las bases para la futura recuperación del crédito. Pero por las crisis del pasado sabemos que la recuperación del rendimiento viene casi siempre antes de la recuperación del crédito.

En un documento que escribí hace un tiempo con Enrica Detragiache y Poonam Gupta del Fondo Monetario Internacional, nos enfocamos en lo que les sucede a los sistemas bancarios después de una crisis, estudiando más de 35 episodios de crisis desde la década de los 80.

Curiosamente, no vimos préstamos bancarios que sacaran a empresas de las crisis. De hecho, aún después del regreso del crecimiento, el aumento de los créditos permanece deprimido por un tiempo, y las empresas buscan recursos en otras fuentes como las internas, acciones, bonos, créditos comerciales, etcétera, para financiar su crecimiento.

Esto sucede aún con los bancos más sólidos, con instituciones financieras que se alejan de los préstamos para acercarse a otros activos rentables. De este modo, el rendimiento se recupera frecuentemente debido a que se reanuda la demanda y no impulsado por la oferta.

Esto sugiere que la política de recapitalización rápida e indiscriminada de los bancos podría estar equivocada. El impulso del crédito y el apalancamiento hacia los niveles previos a la crisis (mediante garantías o algo similar) podría también fracasar porque el sistema está generalmente demasiado impulsado y ello lleva a la crisis.

P: ¿Puede decirse que la respuesta a la crisis contradice las prescripciones usuales del Banco Mundial en cuanto a prudencia fiscal y balance macroeconómico?  

ADK: Hay un debate acalorado que dice que la crisis financiera sacudió la confianza del mundo en desarrollo en cuanto a las políticas macroeconómicas y financieras que subyacen en los sistemas capitalistas occidentales.

Este es, en verdad, el tema de un documento recienteque escribí junto con Luis Serven. En su mayoría, la confusión la confusion se produce por no poder reconocer los conflictos y tensiones (que sirven como incentivo) entre las respuestas de corto y largo plazo a una crisis sistémica.

Las políticas empleadas para contener la crisis, (que muchas veces son implementadas en el apuro por restablecer la confianza y con una consideración inadecuada de los costos en el largo plazo), no deben interpretarse como desviaciones permanentes de posiciones políticas ya establecidas.

El hecho de que los gobiernos pueden acabar proveyendo garantías totales, o tener grandes participaciones en el sector financiero en su esfuerzo por contener y manejar la crisis, no niega el hecho de que esas garantías generosas fracasen probablemente en el largo plazo.

Esta crisis reafirmó de muchos modos el consejo político que dimos en el sector financiero en la última década. Yo diría que los mensajes de nuestros informes de investigación sobre políticas económicas de 2001y 2007tienen la misma relevancia después de la crisis, si no más.

P: ¿Qué nos enseñó esta crisis? ¿Qué deberíamos cambiar en el futuro?
 
ADK: Las crisis económicas exponen a menudo las debilidades del marco incentivo subyacente y de los sistemas de regulación y supervisión que se supone deben reforzarlo. Sabemos que el negocio financiero es riesgoso, y no puede esperarse que la regulación y supervisión eliminen las crisis, pero pueden y deben hacerlas menos frecuentes y menos costosas.

Queda claro que algo anduvo mal en la última crisis. Los reguladores no fueron capaces de supervisar cuando fue necesario. Es comprensible que se pida una reforma regulatoria. Jerry Caprio, Ed Kane y yo tenemos un documento recienteque enfatiza el papel que jugó la debilidad de incentivos en el desencadenamiento de la crisis. Proponemos reformas para mejorar los incentivos aumentando la transparencia y responsabilidad en el gobierno y la industria.

P: ¿Qué papel juega el Grupo del Banco Mundial en el proceso del Grupo de los 20 (G-20)?

ADK: El Grupo del Banco Mundial participa en cuatro grupos de trabajo del G-20 a los cuales se asignó la tarea de abordar y evaluar cuatro áreas clave necesarias para resolver la crisis actual, y estar mejor preparados para enfrentar futuros colapsos.

Estas áreas incluyen grupos de trabajo para el aumento de las regulaciones fuertes y fortalecimiento de la transparencia, el refuerzo de la cooperación internacional y la promoción de la integridad en los mercados financieros, la reforma del FMI, y reforma del Banco Mundial y bancos de desarrollo multilateral.

Los esfuerzos de estos grupos de trabajo serán incluidos en una cumbre el 2 de abril.
 

 




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