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Repensar el papel del Estado en el ámbito financiero

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  • En un nuevo informe se miden los atributos de los sistemas financieros antes y durante la crisis financiera mundial, y se revalúa el papel del Estado en el sector financiero.
  • A medida que se disipa la crisis el papel del Estado debería enfocarse en menor medida en intervenciones directas y concentrarse en el mejoramiento de la supervisión, la competencia y la infraestructura financiera.
  • Los Gobiernos deberían tratar de alinear mejor los incentivos privados con el interés público, sin gravar ni subsidiar la toma de riesgos por el sector privado.

13 de septiembre de 2012—Como consecuencia de la crisis financiera mundial, círculos políticos y académicos se preguntaban como podrían los Gobiernos mejorar el balance entre la necesidad de sistemas financieros estables sin restringir excesivamente el riesgo y la competencia, que son esenciales para promover una mayor prosperidad. El informe Global Financial Development Report 2013: Rethinking the Role of the State in Finance (“Informe sobre el desarrollo financiero mundial 2013: Repensar el papel del Estado en el ámbito financiero”) intenta dar respuesta a dicha pregunta.

Este informe del Banco Mundial, el primero de una nueva serie de estudios, denominada Global Financial Development Report (“Informe sobre el desarrollo financiero mundial”), se publicó el 13 de septiembre, muy poco antes del cuarto aniversario del colapso de Lehman Brothers, que señaló el nadir de la crisis financiera mundial. En él se re-examina el papel del Estado como propietario, regulador y supervisor así como promotor del sector financiero, para extraer lecciones de la crisis a la luz de nuevos datos, análisis y de la experiencia operativa acumulada.

“Es necesario que los Gobiernos ejerzan una firme supervisión en el sector financiero y aseguren en él una competencia saludable, además de respaldar a la infraestructura financiera, por ejemplo mediante información crediticia de mejor calidad, difundida de modo más sistemático”, afirma el director gerente del Grupo del Banco Mundial, Mahmoud Mohieldin.

Este informe analiza el comportamiento de los sistemas financieros alrededor del mundo durante la crisis financiera global a partir de nuevas encuestas mundiales y de una base de información única que abarca a 205 economías a partir de 1960. El informe contiene información sobre el desarrollo financiero, la regulación bancaria, la estructura del sistema de supervisión del sector financiero, sistemas de información crediticia y bancos de desarrollo de todas partes del mundo. A través de una página web interactiva, el lector puede obtener no sólo el documento sino también los datos utilizados en el análisis. Estos datos pueden descargarse gratuitamente a través de la iniciativa Open Data (“Banco Abierto de Datos”) del Banco Mundial, y una versión de bolsillo del conjunto de principal datos está disponible como Little Data Book on Financial Development (“Librito de datos sobre desarrollo financiero”).

El seguimiento de los datos financieros se realiza en función de cuatro características: el tamaño de las instituciones y los mercados financieros, acceso al financiamiento, eficiencia y estabilidad. Los autores confirman el hecho de que los sistemas financieros de las economías en desarrollo son menos profundos y ofrecen menos acceso que los de las economías desarrolladas; sin embargo, no difieren mucho de estos últimos en cuanto a estabilidad.

Una de las contribuciones originales del informe se refiere a la política de competencia en materia bancaria. En él se refuta la opinión de que había un grado de “competencia excesiva” en el sistema financiero de los países en crisis.

“Los estudios presentados en el informe indican que en realidad, con un sistema adecuado de supervisión, mayor competencia puede promover la eficiencia y ampliar el acceso a los servicios financieros, sin perjudicar la estabilidad del sistema,” afirma Asli Demirgüç-Kunt, directora de Políticas de Desarrollo y Economista Jefe de la Red de Finanzas y Desarrollo del Sector Privado del Banco Mundial.

Otra contribución original del informe consiste en un análisis del desempeño de los bancos de propiedad estatal durante la crisis financiera, en que muchos países recurrieron a ellos para superar la contracción del crédito y poner en marcha la recuperación. Los Gobiernos inyectaron capital en esos bancos o establecieron para ellos nuevas líneas de crédito para promover el otorgamiento de financiamiento a  empresas vulnerables, en especial a exportadores o a la pequeña y mediana empresa. En Chile y en Túnez, por ejemplo, los Gobiernos inyectaron capital en los bancos de propiedad estatal con el fin de cubrir préstamos existentes o proporcionar nuevos créditos a exportadores o a empresas de pequeña o mediana escala. Corea del Sur, entre otros países, aumentó los topes máximos al otorgamiento de crédito por parte de sus bancos de propiedad estatal de ese país; India, entre tanto, estableció líneas de crédito para esos bancos, y en Brasil un gran banco de desarrollo de propiedad estatal cumplió un papel importante en la expansión del crédito durante la crisis.
En el informe se advierte que si bien algunas de esas intervenciones contribuyeron a mitigar el impacto de la crisis en el corto plazo, ellas pueden ser contraproducentes a largo plazo si logran generar una cartera de préstamos incobrables. La evidencia existente hasta la fecha indica que en muchos casos un financiamiento inspirado por razones políticas, con préstamos de menor calidad, exacerbó inicialmente la crisis. Durante la crisis los bancos de propiedad estatal otorgaron un mayor volumen de préstamos a clientes sin restricciones crediticias, al mismo tiempo que prestatarios de menor escala enfrentaban mayores dificultades para la obtención de crédito. Además, en muchos casos los bancos continuaron otorgando crédito durante el período de recuperación económica, lo que hace temer que los bancos privados se vean desplazados del mercado crediticio.

En el informe se recuerdan al lector los amplios estudios en que se concluye que la propiedad pública de los bancos está vinculada con menor desarrollo financiero, aumento de la inestabilidad financiera y desaceleración del crecimiento económico, y se recomienda que los países consideren cuidadosamente los riesgos que plantean esos bancos y presten atención a su régimen de gobierno, labor que es especialmente ardua en entornos institucionales insatisfactorios.

Utilizando nuevos datos sobre 143 países, en el informe se examinan también éxitos y fracasos del Estado como regulador y supervisor. Los autores analizan rasgos comunes de los países severamente golpeados por la crisis, y los comparan con las características que comparten los países que experimentaron condiciones más favorables. En los países no afectados por la crisis, los regímenes regulatorios tendían a ser menos complejos y se hacían cumplir de modo más eficaz. Los países en crisis tenían definiciones menos rigurosas del capital, carecía de rigurosidad en el cálculo de sus necesidades de capital en relación con los riesgos crediticios, y sólo se requería que el 25% de ellos mantuviera provisiones generales para préstamos y anticipos (mientras que en los países no afectados por la crisis dicha proporción era cercana al 70%).

“Los incentivos son un factor crucial para el diseño de la política del sector financiero”, expresa Martin Cihak, autor principal del estudio y economista principal de la Red de Finanzas y Desarrollo del Sector Privado del Banco Mundial, “y el desafío de la regulación consiste en alinear los incentivos del sector privado con el interés público sin perjudicar el crecimiento de la economía.”

El Grupo del Banco Mundial está trabajando en conjunto con sus países miembros para apoyar el desarrollo y la estabilidad de los sistemas financieros de estos últimos, junto con el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Alrededor del 16% del financiamiento otorgado por el Banco Mundial durante la crisis financiera estuvo destinado al sector financiero; lo cual implica que los préstamos al sector se duplicaron con respecto al periodo previo al inicio de la crisis. En el documento Global Financial Development Report se incorporan tanto las lecciones de países provenientes del Programa de Evaluación del Sector Financiero como de otro trabajo operativo del Banco Mundial.

 




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