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Análisis actualizado del Banco Mundial: Crisis, finanzas y crecimiento

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  • Mejora crecimiento del PIB en todo el mundo, pero una completa recuperación requiere tiempo.
  • Repunte dependerá de demanda del sector privado y del ritmo de la eliminación de estímulos fiscales y monetarios.
  • Se calcula que, para 2010, unos 64 millones de personas más pueden caer en la pobreza extrema debido a la crisis.
  • Países en desarrollo deben prever escasez de capital y aumento del valor del mismo.

21 de enero de 2010—A una abuela viuda que trabaja como masajista en uno de los centros de estética de Bangkok, de nombre Nit Ponpaengpa, se le redujo el salario en un tercio el año pasado. Después de una intensa búsqueda, encontró un nuevo trabajo y la situación mejoró: labora tres veces por semana cuando sus servicios son requeridos para un cliente anterior, y a cambio recibe honorarios aceptables, el pago de la matrícula escolar para su nieto y flexibilidad para atender a otros clientes.

“Fue muy difícil vivir con 200 bahts (aproximadamente US$6) al día cuando debía comprar alimentos y leche para un niño y además tenía que pagar el alquiler y otros gastos”, dice la abuela de 50 años, recordando las dificultades de contar con un salario reducido hasta que encontró su nuevo trabajo. “Nunca me quedaba dinero entonces. Ahora me puedo relajar un poco y ahorrar algo cada mes”.

Lamentablemente, esta situación no es permanente. La nueva empleadora de Nit dice que pronto deberá recortar los servicios y el sueldo de la masajista. Cuando eso ocurra, sus ingresos se reducirán significativamente. A los 50 años, Nit ya no puede competir en el mercado laboral y todavía le faltan 10 años para acceder a la jubilación. En otras palabras, ella y su nieto se enfrentan a un futuro peligroso.

Aumenta la pobreza y se reducen los fondos

En el mundo existen miles de millones de historias como la de Nit —y algunas bastante más graves—, que reflejan el dolor de una recesión históricamente profunda y sincronizada, en la que casi ningún país permaneció a salvo del desborde de la burbuja financiera mundial y los más pobres siguen siendo los más vulnerables.

Un nuevo informe del Banco Mundial, titulado Perspectivas económicas mundiales 2010: Crisis, finanzas y crecimiento, señala que la crisis está teniendo importantes efectos acumulados sobre los pobres y que unos 64 millones de personas más caerán en la extrema pobreza hacia fines de 2010, en comparación con lo que sucedería de no haberse producido la crisis, según el análisis actualizado.

“Un incremento de la pobreza tiene graves consecuencias para los gobiernos de los países pobres, que enfrentan menores ingresos justo en el momento en que aumentan las demandas sobre ellos”, dice Andrew Burns, autor principal del informe. “En el momento en que se requiere un mayor esfuerzo para proteger a las personas vulnerables, algunos gobiernos podrán verse forzados a recortar los programas actuales”.

De hecho, los países más pobres, que dependen de donaciones o préstamos subsidiados, pueden llegar a necesitar entre US$35.000 millones y US$50.000 millones en financiamiento adicional sólo para mantener en funcionamiento los programas sociales iniciados antes de la crisis, según Justin Lin, primer economista y primer vicepresidente de Economía del Desarrollo del Banco Mundial.

El trágico costo humano de la crisis financiera ya se vuelve dolorosamente visible. Los investigadores Jed Friedman y Norbert Schady estiman, por ejemplo, que en 2009 podrían haber muerto de desnutrición en África entre 30.000 y 50.000 niños más debido a la crisis.

Recuperación está en marcha pero requiere mucho tiempo  

Si bien la economía mundial está emergiendo de la crisis y las tasas de crecimiento del producto interno bruto (PIB) comienzan a mejorar, el informe advierte que el crecimiento podría desacelerarse en los próximos meses a medida que se reduzcan los efectos del estímulo fiscal, y que pasarán varios años antes de que el empleo se restablezca y se vuelva a absorber la reserva de capacidad industrial.

Se estima que el PIB mundial, que disminuyó un 2,2% en 2009, aumentará un 2,7% este año y un 3,2% en 2011 . Los volúmenes comerciales mundiales, que cayeron abrumadoramente en un 14,4% en 2009, pueden llegar a expandirse un 4,3% este año y un 6,2% en 2011, de acuerdo al informe.

“El repunte dependerá de la reactivación de la demanda por parte de los sectores de negocios y de consumidores y el ritmo que le impriman los gobiernos a la eliminación de los estímulos fiscales y monetarios”, señala Burns. “Si se hace demasiado pronto, podría destruir la recuperación; pero esperar mucho tiempo podría volver a inflar algunas de las burbujas que precipitaron la crisis”.

Las perspectivas para los países en desarrollo indican que se producirá un mejoramiento relativamente sólido, con un crecimiento del PIB del 5,2% este año y del 5,8% en 2011, valores superiores al 1,2% de 2009. Se prevé que el PIB de los países ricos, que disminuyó un 3,3% en 2009, aumentará a una velocidad muy inferior: 1,8% en 2010 y 2,3% en 2011.

Los resultados fueron variados en el mundo en desarrollo. La recesión afectó más a Europa y Asia central, en tanto que el crecimiento sigue siendo relativamente fuerte en Asia oriental y el Pacífico. Asia meridional y Oriente Medio y Norte de África no sufrieron los peores efectos de la crisis, mientras que África al sur del Sahara se vio afectada en gran medida y el panorama general de la región continúa siendo incierto.

Con variables fundamentales de mercado más sólidas, la región de América Latina y el Caribe pudo afrontar la crisis mucho más fácilmente que en el pasado, pero el devastador terremoto en Haití tendrá obligatoriamente un enorme costo económico para ese país, aunque es demasiado pronto para realizar estimaciones específicas.

Panoramas regionales completos

Expansión, crisis y futuro: consecuencias para los países en desarrollo

El informe sostiene que las buenas condiciones financieras internacionales que rigieron entre 2003 y 2007 contribuyeron a la expansión financiera y al crecimiento de los países en desarrollo observados antes de la crisis. Con un capital de poco valor, los países en desarrollo pudieron sostener un crecimiento elevado sin generar una inflación importante.

Sin embargo, estas condiciones eran claramente insostenibles en el largo plazo, señala el informe, y no es deseable ni posible recrearlas después de la crisis. El valor del capital internacional será más elevado y las tasas de inversión más reducidas en los próximos años en comparación con el período de expansión anterior a la crisis.

Se prevé que las entradas de flujos de inversión extranjera directa (IED) disminuirán de los máximos recientes de 3,9% del PIB de los países en desarrollo en 2007 a aproximadamente entre 2,8% y 3,0% a mediano plazo. Las consecuencias de esa caída podrían ser considerables, puesto que la IED constituye nada menos que el 20% del total de inversiones en África al sur del Sahara, Europa y Asia central, y América Latina.

“Si bien es inevitable que el capital escasee y aumente su valor en el futuro inmediato, los países en desarrollo se beneficiarían en gran medida en el largo plazo si reducen los costos de endeudamiento internos y promueven los mercados locales de capital mediante la ampliación de los centros financieros regionales y el mejoramiento de la competitividad y la regulación de los sectores bancarios locales”, aclara Hans Timmer, director del Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.

Aunque probablemente tarden en dar frutos, estas medidas podrían ayudar a los países en desarrollo a retomar la senda de mayor crecimiento, concluye Timmer.

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