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Un nuevo clima para el desarrollo

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  • Países en desarrollo son muy vulnerables al cambio climático.
  • Modificaciones en el clima complican los esfuerzos para reducir la pobreza y promover la prosperidad.
  • Un mundo con un enfoque climático inteligente es posible si actuamos ahora, de común acuerdo y de forma diferente.
  • Es crítico lograr un acuerdo sobre un clima eficiente y equitativo que reconozca las necesidades de los países en desarrollo.

15 de septiembre de 2009—Un miembro de la tribu Masai en la planicie Laikipia en Kenya debe tener nueve reses antes de que pueda pedir a una mujer en matrimonio. El joven Sam Stanyaki, de la villa Waso, ha trabajado muy duro para adquirir esas nueve cabezas de ganado. Sin embargo, ¿podrá casarse en febrero próximo y realizar una gran celebración como tiene previsto?

“Las lluvias llegaron muy tarde este año y apenas había pasto. Hemos tenido que llevar nuestras reses a otros lugares donde pensábamos que la hierba era mejor”, afirma Stanyaki. “Pero, allí no había suficiente pasto para todos y estoy preocupado porque a lo mejor tendré que vender mis reses a un bajo precio o que algunas mueran. Si eso pasa, no sé qué haré con mi boda”, agrega.

Para personas como Sam Stanyaki, que viven en el mundo en desarrollo, el cambio climático no es una situación abstracta, sino una realidad inmediata. Están en juego su ganado, sus cosechas, su acceso a las fuentes de alimentación y al combustible y la salud y la prosperidad futura de sus familias. Incluso, para muchos, se trata de una cuestión de supervivencia.

De hecho, el cambio climático está inexorablemente ligado con el desarrollo y el progreso humano, como afirma el Informe sobre el desarrollo mundial 2010 (IDM 2010), el último de esta serie de reportes que publica el Banco Mundial. Este subraya el enorme riesgo, aunque también las oportunidades, que presenta el rápido calentamiento del planeta.

“Los países en desarrollo que históricamente han contribuido muy poco al calentamiento global, son ahora, irónicamente, los que enfrentan la posibilidad de sufrir una destrucción potencial del 75 al 80% debido a este fenómeno”, afirma Justin Lin, primer economista del Banco Mundial.

“Ellos necesitan ayuda para enfrentar el cambio climático, en momentos en que están preocupados de resolver los retos de reducir la pobreza y el hambre y proveer acceso a la energía y al agua”, añade.

¿Es tiempo de un mundo con un enfoque climático inteligente?

“Las últimas y las mejores evidencias científicas sugieren que si el calentamiento global provoca el aumento de más de 2°C sobre las temperaturas anteriores al desarrollo de la economía industrial, más de 1.000 millones de personas sufrirían escasez de agua, del 15 al 30% de las especies animales en el mundo estarían en peligro de extinción y el hambre aumentaría, particularmente en los países tropicales”, explica Rosina Bierbaum, codirectora del IDM 2010 y decana de la Escuela de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Michigan.

La publicación destaca también que -al tiempo que el planeta se calienta rápidamente y se dirige al escenario nefasto mencionado y más allá aún si no se emprenden las acciones pertinentes-, los países más pobres ya están sufriendo los daños más grandes causados por las inclemencias climáticas.

El huracán Iván, por ejemplo, causó destrozos equivalentes al 200% del Producto Interno Bruto (PIB) de la isla de Granada. Cambios futuros en el clima pueden incluir inundaciones más frecuentes e intensas, sequías más prolongadas y otros fenómenos meteorológicos extremos que los países en desarrollo no están bien preparados para enfrentar.

Si bien es crítico “adaptarse” o tomar medidas para resistir los efectos del clima, es también vital “mitigar” o reducir las emisiones de gases invernadero para disminuir el riesgo de catástrofes provocadas por el cambio climático.

Las buenas noticias, de acuerdo con este informe, es que un mundo con un enfoque climático inteligente es posible, pero solamente si los países y los individuos actúan ahora, de común acuerdo y de forma diferente a lo hecho en el pasado.

Estos mensajes adquieren más importancia con miras a la Cumbre de Copenhague, que se realizará en diciembre de este año, y durante la cual negociadores de todo el mundo buscarán determinar una respuesta internacional al cambio climático.

Actuar ahora, de común acuerdo y de forma diferente

El IDM es un documento que incita a la acción inmediata debido al incremento de severas advertencias del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y a las evidencias de los daños que este fenómeno ha causado hasta ahora.

La mitigación del cambio climático tiene que comenzar ahora para poder mantener las temperaturas controladas y que no vayan a sobrepasar los 5°C, por encima de las temperaturas registradas en la época preindustrial.

“Lo que ocurra en los próximos 10 años influenciará profundamente las opciones de las generaciones futuras”, señala Marianne Fay, economista en jefe de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial y codirectora del IDM 2010.

“Tenemos que actuar ahora para evitar una crisis climática, poniendo todo el ingenio y espíritu de colaboración de los seres humanos, debido al elevado precio que pagaríamos por demorarnos o quedarnos con los brazos cruzados”, añade.

En el informe se reconoce que una acción inmediata no es ni fácil ni barata, pero se destaca que es la mejor opción por dos razones: primero debido a que las emisiones de hoy en día quedan atrapadas en la atmósfera durante décadas y segundo porque los costos se incrementan mientras más y más inversiones se hacen en tipos de infraestructura y energía equivocadas.

En la publicación se llama a los países a actuar de común acuerdo y se afirma que las naciones con mayor poder económico tienen una responsabilidad histórica tanto de tomar medidas determinantes en sus territorios para reducir la pesada huella de carbono como de ayudar a los países en desarrollo con fondos y tecnología necesarios para que crezcan pero teniendo bajas emisiones de carbono.

“Incluso hoy en día, los 1.000 millones de personas más pobres del planeta producen sólo el 3% de las emisiones globales, mientras que los 1.000 millones de personas más ricas provocan la mitad de las mismas”, asegura Bierbaum.

“El acertijo es cómo proveer la energía que necesitan los países más pobres del mundo de forma que puedan alcanzar un desarrollo más rápido y a la vez no hacerlo con un patrón tan contaminante como ocurrió en los países desarrollados, los que actualmente continúan teniendo un índice muy alto de emisiones”, agrega Bierbaum.

A nivel mundial, 1.600 millones de personas carecen de energía moderna, sin la cual ningún país puede alcanzar la prosperidad.

Las naciones ricas han adoptado ciertas medidas para liberar algunos “espacios de polución” en la atmósfera lo que ayudará a balancear el panorama de las emisiones globales al tiempo que los países de bajos ingresos comiencen a emitir más en el futuro.

El informe afirma que los países tienen que actuar juntos para adaptarse a los cambios climáticos, compartiendo las tecnologías y financiando los nuevos proyectos para aumentar la productividad agrícola, así como permitir una mayor confianza en la importación de alimentos sin el temor del aumento de los precios y del proteccionismo comercial.

El mundo debe actuar diferente también, agrega el informe, dando pasos concretos para transformar fundamentalmente los sistemas de energía y reducir así las emisiones globales del 50 al 80% para la mitad de este siglo.

Además hay que administrar de forma diferente la tierra y los recursos hidráulicos de cara a la nueva situación climática e implementar políticas que reconozcan los nuevos conocimientos sobre el cambio climático, en lugar de seguir haciendo planes de acuerdo a la situación climática del pasado.

Nuevos instrumentos para administrar los recursos de la tierra y el agua no son siempre complicados y pueden ser aplicados, incluso, por campesinos de bajos ingresos. Un claro ejemplo es la localidad de Andhra Pradesh, en la India, donde los campesinos monitorean las lluvias y el agua del subsuelo y aprenden nuevas técnicas de cultivo e irrigación, lo cual ha dado como resultado que un millón de ellos voluntariamente reduzcan el consumo del agua del subsuelo a niveles sostenibles.

El papel del conocimiento

“Tenemos que hacer mucho más para crear un mundo con un enfoque climático inteligente”, señala Katherine Sierra, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.

“En el frente de la energía tenemos que vencer las dificultades en la transferencia de tecnologías, inversiones y el clima financiero. Sin embargo, el reto es más complejo y el papel del conocimiento es vital cuando tenemos que enfrentar la adaptación y sentar las bases para una recuperación climática”.

En el informe se llama la atención sobre la importancia de crear en los países en desarrollo la capacidad necesaria para identificar, evaluar e integrar nuevas tecnologías y se destaca el importante papel que pueden jugar las universidades.

“Las universidades y los institutos de investigaciones pueden ayudar a incubar iniciativas que promuevan lo sostenible”, dice Calestous Juma, director de Ciencia, Tecnología y Proyectos de Globalización de la Escuela Kennedy (Universidad de Harvard). Juma destaca que no hay nada más importante para el mundo que utilizar el fondo de conocimientos existente para ayudar al desarrollo a largo plazo.

Un cambio en la opinión pública

Es clave la dirección que tomen tanto la opinión pública como la política, mientras el mundo busca nuevas tecnologías. A pesar del creciente número de personas que sabe sobre el cambio climático y cree que es necesario hacer algo, sólo unas pocas lo consideran una prioridad y demasiadas no hacen nada cuando tienen la oportunidad. El mayor reto radica en cambiar los comportamientos de la población y de las instituciones, particularmente en los países ricos.

“Son necesarios cambios de política a nivel local, regional, nacional y global para facilitar las acciones privadas y cívicas y hacerlas más atractivas para los ciudadanos, que como consumidores, determinan el futuro del planeta”, agrega Fay.

Un ejemplo de cambio de política ocurrió la semana pasada cuando el Grupo del Banco Mundial anunció que el financiamiento para proyectos y programas de energías renovables y energías eficientes en los países en desarrollo aumentó una cifra récord de 24%, superando los US$3.300 millones, en el ejercicio de 2009.

Los proyectos y programas de energías renovables y energías eficientes representaron el año pasado más del 40% de los US$8.200 millones destinados al sector de la energía, la más alta proporción de financiamiento en este sector en la historia.

En 2008, la Junta de los Directores Ejecutivos del Grupo del Banco Mundial aprobó un Marco Estratégico sobre Desarrollo y Cambio Climático, bajo el cual se hicieron compromisos para incrementar las inversiones en energías renovables y energías eficientes en un 30% anual en el período comprendido entre los ejercicios de 2008 y 2012.

Si quiere participar en la discusión global “desarrollo en un clima cambiante”, visite el blog del informe en: http://blogs.worldbank.org/climatechange i.

Lo que dicen los niños

Adrian Lau Tsun Yin
Adrian Lau Tsun Yin (China), 8 años

“Si no se hace nada, perderemos a nuestro querido planeta. Es nuestra responsabilidad colectiva encontrar rápidamente las soluciones antes de que sea demasiado tarde para revertir el daño causado cada día”.
Maria Kassabian (Nigeria), 10 años.

“Mucha gente está tomando medidas para proteger el medio ambiente. Creo
que sólo lograremos un cambio si trabajamos en equipo. Incluso los niños
podemos unirnos y ayudar porque representamos a la próxima generación
y deberíamos atesorar nuestro entorno natural”.
Adrian Lau Tsun Yin (China), 8 años.

Kassabian y Yin fueron citados en el Informe sobre el desarrollo mundial 2010, entre otros niños de diferentes partes del mundo, quienes heredarán el planeta en las condiciones en que se lo dejemos.




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