En la conferencia del Banco Mundial, los expertos analizan las maneras de superar la crisis actual.
Las economías de Asia oriental como China y Corea ya saben cómo enfrentar los obstáculos que se anteponen al crecimiento.
El exceso de capacidad industrial representa una traba para la recuperación mundial.
Los esfuerzos relacionados con programas de estímulo fiscal deben ser ambiciosos y de efecto rápido.
17 de julio de 2009 — Las lecciones de la crisis de Asia oriental se presentan de muchas maneras, ya sea en forma de enseñanza práctica de los riesgos de la dependencia excesiva de las exportaciones, conociendo el momento en que funcionan mejor los incentivos para la innovación industrial, o mediante la recomendación de políticas monetarias conservadoras y una gran acumulación de reservas para contrarrestar la inestabilidad mundial.
Estos problemas y otros de carácter urgente, tales como el establecimiento de importantes planes de estímulo, el desplazamiento del poder económico, el crecimiento verde a pesar de la crisis y una estrategia para salir del colapso mundial actual, se trataron en la 20° Conferencia anual del Banco sobre economía del desarrollo de 2009, (ABCDE, siglas en inglés), que tuvo lugar en Seúl a fines de junio.
Con el tema “Lecciones de Asia oriental y la crisis financiera”, la conferencia ABCDE 2009 atrajo a académicos internacionales, autoridades de Asia oriental responsables de formular políticas, destacados líderes innovadores de Corea y funcionarios del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco de Pagos Internacionales y otras organizaciones multilaterales.
“Es esencial para el crecimiento que abordemos el problema de la pobreza y la desigualdad en crecimiento. Las naciones avanzadas deben trabajar en conjunto para aumentar el respaldo a los países en desarrollo para que el mundo supere esta crisis y establezca un orden posterior viable”, afirmó Jeung Hyun Yoon, Ministro de Estrategia y Finanzas de Corea, durante la sesión de apertura de la conferencia.
El ministro Yoon mencionó el papel fundamental del G-20 en la crisis y las responsabilidades de Corea por constituir una de las economías más importantes de Asia oriental. Asimismo, habló sobre la próxima presidencia de su país en el G-20 a partir de 2010, anunció la intención de su gobierno de triplicar la asistencia para el desarrollo a los países más pobres hacia 2015, y expresó que su país está comprometido con la consecusión del crecimiento verde por ser una de las claves para salir de la crisis actual. Se estima que el 75% del plan de estímulo coreano para después de la crisis se centra en el crecimiento verde.
Lecciones y opciones para la recuperación basadas en la experiencia de Asia oriental
La habilidad de muchos países asiáticos para hacer uso con éxito de su ventaja comparativa fue un factor clave para que Asia oriental ganara posiciones en la escala económica entre la década de 1970 y 2007, según Justin Lin, economista superior del Banco Mundial. Esto resultó posible en parte porque los gobiernos en muchos casos, como por ejemplo el de Corea, brindaron los cimientos que permitieron la renovación industrial aportando información, coordinación y las inversiones necesarias para facilitar el camino a las nuevas industrias.
“Los países de Asia oriental pueden impartir importantes lecciones en materia de brindar los cimientos para la renovación industrial y construir infraestructura institucional y física orientada a destrabar los obstáculos al crecimiento, como sucedió en China después de la crisis de 1997", dijo Lin.
Al parecer, la recuperación económica actual es frágil debido a la gran subutilización de la capacidad industrial de muchas de las economías avanzadas y de las economías de mercados emergentes, según el análisis de Lin y de otros economistas de primera línea. La carga de las deudas públicas que se acumulan rápidamente complica la situación.
“Dado que este problema mundial evolucionó de ser una crisis del sector financiero a ser una crisis de la economía real, de la cual surge el exceso de capacidad como un peso enorme para la recuperación, es mucho más importante centrarse en que las iniciativas de estímulos fiscales sean lo bastante ambiciosas y rápidas como para impulsar el crecimiento, que apresurase hacia estrategias para salir de los grandes planes de gastos”, indicó Lin.
Anne Krueger, ex economista superior del Banco Mundial y ex primera subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, predijo una era de crecimiento más lento, un alza en el costo real del capital y grandes retos fiscales a mediano plazo.
“Es demasiado pronto para determinar cuándo será necesaria una estrategia de salida de los grandes estímulos fiscales y debemos tener esperanzas de que los efectos de la demanda conjunta de grandes paquetes de incentivos en los Estados Unidos y en China comiencen a dar sus frutos”, dijo Krueger.
Krueger señaló también el importante papel de Corea como defensor del libre comercio para los países en desarrollo y enfatizó que el país tiene un admirable historial de fomento de la innovación tecnológica.
Simon Johnson, catedrático del MIT y ex economista superior del FMI, advirtió que los problemas de las superfinanzas empeoraron en realidad desde que comenzaron los esfuerzos de rescate. Consideró que el sistema financiero de los Estados Unidos había alentado el ascenso de una oligarquía banquera “demasiado grande para fracazar”, lo que socavó instituciones y generó vulnerabilidad en todo el mundo.
Observando que podría estar comenzando a producirse un nuevo equilibrio mundial, Olivier Blanchard, el actual economista superior del FMI, dijo que no quedaba claro quién reemplazaría a los consumidores estadounidenses mientras el desempleo y la disminución de las inversiones se expanden a través de la economía real de los Estados Unidos y de Europa Occidental.
Blanchard afirmó que, a mediano plazo, deben producirse tres cambios. En primer lugar, a medida que cede la crisis, debería ponerse menos énfasis en el gasto público y priorizar el gasto privado. En segundo lugar, los Estados Unidos deben apuntar a la demanda externa en vez de la interna, disminuyendo el consumo privado y aumentando la capacidad de ahorro. En tercer lugar, sería útil ver una conversión de la demanda externa hacia una demanda interna en Asia.
Blanchard se mostró escéptico con respecto a la posibilidad de que Asia pueda desasociarse de otras regiones y de los países avanzados. Mencionó que el repunte de las exportaciones del continente emergente es prometedor, en particular las exportaciones electrónicas debido al reabastecimiento en los Estados Unidos y la demanda externa de China. Pero alertó que China por sí sola no puede mover a toda la región asiática.
Del cambio climático al capital social
Entre los temas tratados en la conferencia ABCDE i también se incluyeron: el cambio climático, un método comparativo entre las transiciones económicas de Asia y África en la actualidad; respuestas de los hogares y de las empresas a la crisis; mejoras en las tecnologías de la información y las comunicaciones en África; el papel del capital social y de las instituciones en el desarrollo.
Durante la sesión sobre cambio climático, Sunita Narain del Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente en la India observó la necesidad de “dar un giro de ciento ochenta grados en el debate” trasladando la atención de los retos técnicos y físicos a los sociales, haciendo hincapié en las personas y, a nivel local, en la adaptación.
Los jóvenes ganadores del concurso de ensayos 2009 del Banco Mundial sobre cambio climático —Sophie Bathurst (Australia), Guillermo Recio (México) y Kwasi Gyeabour (Ghana)— comenzarán a publicar sus ideas sobre cómo abordar el tema del cambio climático con soluciones impulsadas por los jóvenes en el blog de cambio climático del Banco Mundial, “El desarrollo en medio de un clima cambiante” i, en Agosto de este año.
Con vistas a la Conferencia ABCDE de Estocolmo
En el 2010, la Conferencia anual sobre economía del desarrollo se llevará a cabo en Estocolmo, coincidiendo con la presidencia de la Unión Europea por parte de Suecia. Al aceptar su papel de anfitrión el año próximo, Lars Vargo, Embajador de Suecia en Corea, se refirió a la importancia vital de la asistencia para el desarrollo, del intercambio de conocimientos, y de la cooperación internacional para reducir la pobreza y promover el crecimiento sustentable.
“Corea estableció un nivel de exigencia muy alto, pero Suecia promete dar lo mejor de sí para brindar una plataforma donde se intercambien ideas y políticas innovadoras de muchos países durante el encuentro del próximo año”, dijo Vargo.