Click here for search results

Newsletter

Nuevo informe mundial sobre el desarrollo relaciona los lugares de residencia con la prosperidad

Available in: 中文, العربية, Français

6 de noviembre de 2008 – Hambriento y sin hogar, José Maciel dejó el noreste de Brasil en busca de una vida mejor para su familia en una favela en Río de Janeiro. Ahora desde su chabola aprecia una vista de lujo de una ciudad y un estilo de vida que nunca disfrutará. Pero José cree que al menos sus hijos se beneficiarán del traslado.

En la lejana China, Yang Ping emigró a Guangzhou con la misma esperanza que Maciel. "Pienso que mi hijo tendrá mejores posibilidades que las que yo tuve", dice ella. "Si podemos quedarnos en la ciudad, tendrá más y mejores oportunidades. Por eso he decidido permanecer aquí. Ése es mi único plan".

Por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas. ¿El desplazamiento del campo a las grandes ciudades del mundo en desarrollo —Delhi, Río, Guangzhou, Estambul y muchas otras— ha sido un avance o un callejón sin salida para los migrantes?

El Informe sobre el desarrollo mundial 2009 (IDM) del Banco, titulado Una nueva geografía económica, presenta conceptos novedosos sobre la geografía y la economía, y lo que éstas significan para los responsables de la formulación de políticas y para la gente cuyo lugar de nacimiento continúa influenciando su destino.

La publicación se inspira en ideas que se integraron en la economía durante la última generación, incluyendo las de Paul Krugman, ganador del premio Nobel de este año.

"Nosotros, los economistas, pensamos cómo se hacen las cosas y qué cosas se hacen, pero no pensamos tanto sobre dónde se hacen las cosas", dice Gill Indermit, principal autor del informe. "Pero el lugar donde se concentra la actividad económica puede marcar la diferencia entre la pobreza y la prosperidad —tanto para la población como para los países".

Desarrollo tridimensional

El informe, publicado en noviembre de 2008, sostiene que ciertos lugares prosperan porque han promovido transformaciones en las tres dimensiones de la geografía económica:

  • mayor densidad de población, que se observa en el crecimiento de las ciudades,
  • menores distancias a medida que los trabajadores y las empresas migran más cerca de la densidad, y
  • menos divisiones,, a medida que los países flexibilizan sus fronteras económicas y entran en los mercados mundiales para aprovechar la escala y la especialización.

Densidad: A traer gente a las ciudades

La revolución industrial atrajo gente a ciudades como Londres, París y Nueva York en el siglo XIX, que a menudo vivía en grandes barrios de tugurios. Sin embargo, estas personas escaparon a la larga de la pobreza gracias a las ciudades.

Hoy en día, en ciertos lugares como las favelas de Río, la vida puede ser peligrosa y difícil. Aunque son prácticamente invisibles desde afuera, en su interior operan decenas de pequeñas empresas. A pesar de que todos sus ocupantes son ilegales, sin derecho alguno a sus tierras, se construyen centenares de casas.

"Estos asentamientos pueden convertirse en comunidades económicas llenas de vida", dice Ngozi Okonjo-Iweala, directora gerente del Banco Mundial. "Los encargados de la formulación de políticas pueden aprovechar su presencia, en lugar de considerarlos como una plaga para la comunidad".

Hace 25 años, las autoridades de la ciudad de Mumbai, que día a día recibía nuevos migrantes, trataron de impedir su entrada y dejaron de construir obras de infraestructura. Pero eso no los detuvo y ahora Mumbai tiene 16,5 millones de habitantes, más de la mitad de los cuales vive en barrios de tugurios.

"Hubiera sido mucho mejor anticipar esta atracción dinámica de la ciudad que le permite a la gente estar cerca de las oportunidades económicas y sirve como conexión con el mundo exterior", dijo Gill.

"Todos somos testigos del desplazamiento de personas a las ciudades. Esto es inevitable en las naciones prósperas, por lo tanto va a ser productivo invertir en ellas", dijo Katherine Sierra, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco. "Las ciudades son un motor clave para el futuro crecimiento".

Lograr la densidad correcta exige aprovechar las leyes del mercado para alentar la concentración y promover la convergencia de estilos de vida entre aldeas, pueblos y ciudades. Según el IDM, ésta es la dimensión más importante del desarrollo a escala local.

Distancia: M igrar para estar cerca de las oportunidades económicas

Yang Ping, de 28 años, y su marido recorrieron 1.000 kilómetros para buscar trabajo en Guangzhou, un puerto floreciente ubicado en la costa sudoriental de China. Dejaron a su hijo con los abuelos, pero hicieron este sacrificio para poder salir adelante.

Al permitir que gente como Yang Ping busque fortuna en la ciudad, China ha logrado sacar a más de 300 millones de habitantes de la pobreza y se ha convertido en la economía de más rápido crecimiento en el mundo.

Guangzhou es hoy lo que es gracias a que el difunto Deng Xiaoping se dio cuenta de que era mejor concentrar la actividad económica en las zonas costeras, cerca de Hong Kong, un importante centro del comercio ya establecido.

Los países no prosperan si no hay movilidad. De hecho, la movilidad de las personas puede ser el mejor indicador de su potencial económico, y su deseo de emigrar para acortar la distancia a la densidad económica una buena medida de sus ansias de progreso.

División: Flexibilizar las fronteras económicas para tener acceso a mercados regionales e internacionales

Pero no todos pueden mudarse de lugar. En África, aproximadamente una tercera parte de la población vive en países sin salida al mar. El continente está dividido por fronteras internacionales. Aquí, la división es parte de la herencia del colonialismo — una trágica distorsión de la geografía humana, política y económica.

"La división son barreras artificiales a las transacciones", dice Paul Collier, director del Centro para el Estudio de las Economías Africanas en la Universidad de Oxford. "Las fronteras, en particular, las internacionales, son el mejor ejemplo de división".

Al Haji Kamilu Ila, un fabricante de cuero de la ciudad de Kano, al norte de Nigeria, se siente afortunado si sus mercancías llegan al puerto meridional de Lagos en una semana, debido a los controles de carreteras, los recaudadores de impuestos y los accidentes. En el puerto hay muchas divisiones —más burocracia, más corrupción y más demoras.

"Los países africanos tienen que esforzarse por derribar algunas de estas barreras", agrega Okonjo-Iweala.

Crecimiento desequilibrado, pero desarrollo incluyente

Durante el siglo pasado, numerosos países intentaron planificar donde debería localizarse la actividad económica. Un ejemplo notable es la antigua Unión Soviética, que trató de trasladar la gente y la producción hacia el este, donde abundaban los recursos naturales.

Esto implicó mover alrededor de una cuarta parte del PIB ruso hacia zonas remotas de la Unión Soviética, incluso Siberia. El experimento fracasó.

Este movimiento se ha revertido en la Rusia actual. Desde los años noventa, casi todas las nuevas empresas se concentraron en los alrededores de Moscú y San Petersburgo. Cada vez se reconoce más el hecho de que los mercados deben elegir las ubicaciones que más les convengan.

"Las inversiones en infraestructura urbana deben equilibrarse con inversiones en agricultura y desarrollo rural, y en servicios sociales en todas partes", dijo Sierra. "Tenemos que pensar inteligentemente sobre la forma de introducir estos servicios sociales —seguridad, escuelas, calles y saneamiento— para que toda la gente tenga posibilidades de progresar".

El Informe sobre el desarrollo mundial de este año recalca que el papel del gobierno sigue siendo importante —no dispersar la actividad económica, sino alentar la movilidad hacia ella, asegurando el acceso universal a los servicios básicos, como la salud y la educación.

"Lo más importante es conectar a la gente que ha quedado rezagada con las oportunidades que ofrecen los lugares que están prosperando", enfatiza Justin Lin, economista principal del Banco Mundial.

Los responsables de la formulación de políticas deben distinguir entre la geografía de la asistencia social y la geografía de la producción económica. A veces, los programas basados en lugares pobres son necesarios. Pero la clave para el desarrollo incluyente es la interacción entre los sitios florecientes y aquellos que han quedado atrás.

Los gobiernos pueden ayudar con la creación de instituciones que unifiquen todos los lugares y de infraestructura que conecte unos lugares con otros.

Una mayor densidad de población, menores distancias y menos divisiones seguirán siendo esenciales para el éxito económico en el futuro inmediato y deben ser alentados. Si bien estos factores producirán un crecimiento desequilibrado, si están acompañados por políticas de integración -ajustadas a la geografía económica de los lugares-, también generarán un desarrollo incluyente.




Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/QQLE50C7R0