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Tercer Objetivo: Promover la igualdad entre los géneros

Informe sobre seguimiento mundial 2007: Resolución de los desafíos que plantean la igualdad de género y los Estados frágiles

Cuando un país educa a sus niñas, usualmente se reduce la tasa de mortalidad, disminuyen las tasas de fecundidad y mejoran las perspectivas en materi de salud y educación de la generación siguiente.

La falta de equidad en el trato dado a las mujeres—por el Estado, en el mercado y por su comunidad y familia— las coloca en desventaja durante toda su vida y menoscaba las perspectivas de desarrollo de la sociedad que ellas integran.

Las madres analfabetas o con poca educación están menos capacitadas para atender a sus hijos.

El bajo nivel de instrucción y la obligación de realizar labores domésticas impiden que la mujer encuentre un empleo productivo o participe en el proceso decisorio público.

Para incrementar la matrícula femenina, debe encontrarse una solución a los obstáculos sociales y económicos que impiden que los padres envíen a sus hijas a la escuela.

En muchas familias pobres, el valor económico del trabajo que realizan las niñas en el hogar supera los beneficios percibidos de la educación.

Uno de los primeros pasos en ese sentido es facilitar el acceso a las escuelas así como mejorar su calidad y reducir sus costos. A nivel mundial, el 55% de los países alcanzaron la primera meta para el año 2005.

América Latina y Europa y Asia central pueden concentrarse ahora en la segunda meta, pero es preciso realizar grandes mejoras en África al sur del Sahara y Asia meridional, donde sólo el 20% y el 35% de los países, respectivamente, alcanzaron la meta fijada para 2005.
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    Fig. 1
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Las diferencias en los años de escolaridad entre niños y niñas son mayores en las regiones en las que se registran las tasas más bajas de
terminación del ciclo de educación primaria y el
ingreso medio más bajo.

La región de Asia oriental y el Pacífico ha llegado
muy cerca de la meta fijada para 2005. En
algunos países de América Latina, la matrícula femenina es mayor que la masculina.
La región de Europa y Asia central debe mantener su fuerte tradición en materia de educación de las niñas. En Oriente Medio y Norte de África, cada vez es mayor el número de niñas que logran superar los fuertes prejuicios que las marginan de la educación.

META 4: Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de fines de 2015.

Fig. 2
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Fig. 3
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Inclusive en las regiones que, en promedio, han alcanzado la meta, como por ejemplo Europa oriental y Asia central, algunos países todavía están rezagados.

Por otra parte, en Asia meridional y en África al sur del Sahara, donde un gran número de niños no asiste a la escuela, la desventaja de las niñas es grave.

Los Estados frágiles están atrasados en la consecución de la meta relativa a la paridad de género en la matrícula, y más del 50% de estos países no registra datos suficientes para evaluar su progreso.



En los países de África al sur del Sahara, la
desigualdad entre los géneros varía ampliamente y va desde las diferencias más grandes hasta las más pequeñas.

En Kenya, Madagascar y Tanzanía, las tasas de terminación femenina del ciclo primario superan en más del 5% a las tasas de terminación masculina, mientras que éstas son más del 10% superiores en Chad, Etiopía, Nigeria y Marruecos.

Fig. 4
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Si bien en la mayoría de las regiones se ha registrado una disminución de la diferencia en razón de género en las matrículas escolares, esta diferencia aún existe en la participación en la fuerza laboral.

De acuerdo con los patrones por edades de la participación en la fuerza laboral, el número de mujeres jóvenes que realizan la transición de la escuela al trabajo es menor que el número de hombres jóvenes, y esta diferencia en razón de género suele persistir durante todo el ciclo de vida.

Por otra parte, su magnitud varía ampliamente de una región a otra. En Asia meridional, por ejemplo, se registra la mayor diferencia, y en Europa y Asia central, la menor.




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