En el Informe sobre seguimiento mundial 2007 se examina la responsabilidad de los paÃses donantes, los paÃses en desarrollo y las instituciones financieras internacionales en lo referente al apoyo que brindan para lograr los ocho objetivos de desarrollo del milenio (ODM) acordados por 189 paÃses en el año 2000. También se analiza el desempeño reciente en relación con esas metas.
En el informe se examinan los progresos en el logro de los ODM: mientras que en todo el mundo se avanza conforme a lo previsto para reducir la pobreza extrema a la mitad para 2015, los avances en los ODM referidos al desarrollo humano (educación, salud, acceso a los servicios de saneamiento, etc.) son menores. Además, se registran diferencias regionales muy notorias: Ãfrica al sur del Sahara y Asia meridional suelen ser las más rezagadas. El mayor atraso en el logro de estos objetivos se registra en los Estados frágiles (paÃses con capacidad y gestión de gobierno deficientes), lo cual plantea los enormes desafÃos en materia de desarrollo que se destacan en el informe.
En el informe de este año se centra la atención en la igualdad de género y la potenciación de la mujer, cuestiones centrales en lo que respecta al desarrollo. La igualdad de género es intrÃnsecamente justa y la potenciación de la mujer mejora tanto el desempeño económico como el avance en el logro de otros objetivos de desarrollo, como la educación, la nutrición y la reducción de la mortalidad en la niñez. Algunas de estas esferas han experimentado rápidos avances, como el logro de la paridad educativa de las niñas en la escuela. Sin embargo, en otros aspectos, como la representación polÃtica y el empleo no agrÃcola, los progresos son menores que los esperados. Para mejorar el desempeño se necesitarán metas realistas, fuerte liderazgo, capacidad técnica y financiamiento.
A fin de avanzar en el logro de los ODM, es necesario que la comunidad internacional incremente sus esfuerzos: los donantes deben brindar más y mejor ayuda, los paÃses en desarrollo deben adoptar estrategias de desarrollo sólidas y programadas cronológicamente, las instituciones internacionales deben ofrecer más apoyo técnico para fortalecer esas estrategias y todos deben trabajar en pos de una “arquitectura de la ayuda†más lógica y eficiente.
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